viernes, 22 de marzo de 2013

APROXIMÁNDONOS A JABALQUINTO


APROXIMÁNDONOS A JABALQUINTO.



Vista actual de Jabalquinto 
desde la carretera de acceso

Como ocurre con otros pueblos de la geografía provincial, Jabalquinto, aunque muy bien comunicado, lo podemos considerar como una población marginada al estar emplazada en un cerro distante tres kilómetros del tráfico rodado. Por tanto para adentrarse en su casco urbano hay que hacerlo de forma intencionada, recorriendo esos tres kilómetros de ascenso al cerro en que se encuentra ubicado.

Con el objetivo de dar a conocer los encantos de esta población que con fecha 5-X-2010 contaba con 2364 habitantes, es por lo que nace esta nueva sección que esperamos haga que muchos viajeros que hasta ahora han pasado de largo o solamente se han adentrado en el núcleo urbano en fiestas o por motivo de trabajo, lo hagan de forma intencionada y al menos le dediquen una visita pausada.


Olivares de Jabalquinto

Una vez situados en el cruce de Jabalquinto, al que se puede llegar o bien desde Linares o desde la autovía de Granada, iniciamos el ascenso paulatino, inmersos en un gran y estático mar de olivares, entre tonalidades verdes y plateadas, hasta recorrer ese trayecto que nos sitúa en el cerro donde se desparraman calles, viviendas y monumentos artísticos a los que nos iremos acercando de forma pausada y atenta en próximas semanas.


Vista de Jabalquinto en los años sesenta desde el barrio “Los Belenes”

Esta situación en la cima de un cerro nos hace pensar que su origen obedece a un doble fin. Por un lado, el de protegerse de las crecidas del Gadalquivir y por otro el de mantener una situación estratégica frente a los ataques del enemigo. Posición elevada con relación al medio circundante y que ha hecho famoso el dicho popular: “Andar, andar y Jabalquinto a la par”; ya que tanto se ve desde lejos que parecía a los caminantes que nunca lo rebasaban y a los automovilistas por muchos kilómetros que recorrieran siempre lo divisaban. Se divisa desde todas las vegas del Guadalbullón, entre Jaén y Mengíbar, y desde la autovía siguiendo en dirección a Bailén. También en todo el recorrido ferroviario entre nuestra capital y la Estación de Espeluy, y vuelve a aparecer en el tramo Espeluy a Linares – Baeza.


Última crecida del Guadalquivir a su paso por el término de Jabalquinto

Esta visión lejana en lo alto del cerro desde tan diversos y distantes lugares, con la sensación de llevarlo siempre al lado, llamó la atención a Antonio Oliver Balmás (profesor y poeta que durante los años de la guerra civil visitó nuestra provincia, junto con su esposa Carmen Conde Abellán, poeta, narradora y primera mujer en la Academia Española) quien le dedicó el siguiente poema compuesto de tres cuartetas:


“Andar, andar…
y Jabalquinto a la par”

Para todo ser pensante
guardo un problema sucinto:
¿Quién andaba, Jabalquinto
o el alma del caminante?

Esta pregunta cortante
encierra un gran laberinto.
El que llegue a su recinto
acabará delirante.

En verdad, lo interesante
era, en la tarde corinto,
la perspectiva gigante
del pueblo sobre su plinto.

Olayo Alguacil González.

VIAJE A LAS CUEVAS DE JABALQUINTO DE LOS AÑOS 60


VIAJE A LAS CUEVAS DE JABALQUINTO DE LOS AÑOS 60.




Vista actual de la entrada de una de aquellas cuevas

Recordando el origen de este nombre que proviene del árabe “Jabal Cantix” o en opinión del profesor Aguilera Pleguezuelo de un híbrido, formado por Jabal, de “Jabal”, monte y el término hispano, de origen latino, quinto y que de todas formas significa monte quinto, iniciamos esta segunda etapa del recorrido por Jabalquinto, recordando aquellas cuevas.

Hasta los años sesenta, las cuevas eran las viviendas predominantes en Jabalquinto. Se distribuían por todo el cerro a lo largo de tres pisos y, según algunas fuentes, llegaban a las quinientas. En la actualidad, estas precarias viviendas permanecen ocultas por haberse edificado delante de ellas. Sin embargo, aún queda visible la entrada y chimeneas de algunas de ellas.

Excavadas en el cerro se componen de una habitación seguida de otra. Al final está la cuadra, donde estaba el burro, la cabra, las gallinas, e incluso la paja. Este tipo de viviendas fueron protagonistas de numerosos derrumbamientos, muertes y penurias en tiempos aún no muy lejanos.

Lo atestiguan los siguientes párrafos publicados al inicio de la década de los sesenta en “Vida Nueva”:

“Vengo de otro mundo. Os digo que vengo de un mundo distinto del nuestro, del que conocéis y conocemos. Era de noche cuando he salido de allí, y en los tres pisos del monte – tres filas de cuevas no había hogueras, ni risas… - . “Aquello es inimaginable. ¿Cómo pueden amar la luz gentes que nacen y mueren en la cueva?. La luz, que alumbra la tierra perforada, agrietada y amenazante. La luz, que talonea de miedo cada habitación bajo la tierra. Al parpadeo de un candil, yo me he acercado a unas paredes que no son como las paredes de nuestras casas, aunque estén blancas por la cal”. “Mire usted: una cama y aquí otra, al lado. Pues en cada cama dormimos ocho. Somos dos familias, y no nos tocamos nada. Pero se les hundió la cueva y ¿qué vamos a hacer?. “Las cuevas de Jabalquinto no son aptas para el turismo, ni para el estudio ni la vocación”.


Chimenea de una cueva incorporada a una vivienda

“Estaba en la puerta de la cueva, sentada, cosiendo la ropa. Hacía un sol hermoso. Había salido a sentarse a la puerta de la cueva porque aquella mañana era, de verdad, una buena mañana de sol. Su marido en el campo trabajando. Como todos los días. Los seis hijos correteaban por allí. Jugaban al sol cuando comenzó el derrumbamiento. Un ruido como si se derrumbara la montaña. Ella, como una gallina que cobija a sus polluelos bajo las alas, corrió hacia sus hijos, y los abrazó. Abrazada a ellos, y sus hijos abrazados a la madre; ella, mirando aterrorizada al monte que se hundía, cansado de ser tanto tiempo monte. De repente, se dio cuenta de que sólo tenía cinco hijos abrazados a ella, y se soltó del brazo y en medio de la polvareda del monte derrumbado, delante de la cueva, supo que su Manolo había muerto. Hasta que lo encontramos. No sé el tiempo que duró aquello, quizá media hora, estaba junto a la puerta y con los brazos en cruz. Al oír el ruido saldría corriendo hacia la calle, pero antes de llegar lo alcanzó la avalancha. Y lo encontramos así, con los brazos abiertos y boca abajo”.

“Aquello es inimaginable. ¿Cómo pueden amar la luz gentes que nacen y mueren en la cueva?.

A la escasa luz de un candil, me he acercado a aquellos enormes lisos, rotos y desgajados, y no me he atrevido a palparlos en la veta abierta de sus brechas, porque se caen.


Algunos de aquellos candiles que alumbraban en las cuevas


Viviendas predominantes que estaban presentes en la mente de aquellas gentes, como lo atestiguan las siguientes canciones recogidas por vía oral:

Venimos de Fuerte del Rey
que es un pueblo muy bonito.
Hemos pasado por Mengíbar
y hemos llegado a Jabalquinto.

Al pasar por el llano
nos dicen los de las cuevas,
Muchachos portarse bien,
vais a ganar muchas perras.

(Canción de comparsa trasmitida por vía oral por Julio Molina Rodríguez)

Me han cogido de la mano
me han metido en una cueva
me ha puesto de cena, perdices, conejos…
de toda ave que vuela.


Desolador panorama el narrado en los párrafos anteriores que, al ser publicados en la revista “Cara y Cruz” y difundidos en “Vida Nueva”, tuvieron tanta repercusión nacional hasta tal punto que muchas familias enviaron aportaciones económicas que, junto con subvenciones oficiales y mano de obra gratuita hicieron posible la construcción de viviendas en “Los Belenes”. Zona por la que se ha ido extendiendo el casco urbano y que será protagonista de nuestro recorrido en las próximas entregas.

Olayo Alguacil González.

NACIMIENTO DE UN BARRIO LOS BELENES


NACIMIENTO DE UN BARRIO LOS BELENES.





Vista parcial de Los Belenes

Panorama desolador de la vida en las cuevas, al que hacíamos referencia la semana anterior, que al ser difundido en la revista “Cara y Cruz” y también en “Vida Nueva” tuvieron tal repercusión a nivel nacional hasta tal punto que muchas familias enviaron aportaciones económicas que, junto con las subvenciones oficiales, mano de obra gratuita y los donativos recibidos para ampliar la parroquia, que el entonces párroco D, Miguel Peinado Martínez, natural de Vadepeñas (Jaén), hombre activo, emprendedor y bastante enérgico, desvió para crear el Patronato de la Vivienda con el fin de sacar de las cuevas a las personas que allí mal vivían, hicieron posible la construcción de casas en el Barrio Belén y así poder salir de las entrañas de la tierra.


Construcción de las primeras viviendas

Entre los donativos llegados de toda España se encuentran las 10.000 pesetas ofrecidas por un joven matrimonio con ocho hijos en cuya carta se refería a los artículos publicados en los siguientes términos:

“yo sí, créame, me acordaba de Jabalquinto, el pueblo con cuevas, y cuando leí su primera crónica –como tantos otros- sentí un estremecimiento de angustia, recé un padrenuestro y esperé a que el sueño de aquella noche me hiciera un “lavado de cerebro”. “Nosotros, mi mujer y yo, y los dos en nombre de nuestros hijos, queremos enviarle diez mil pesetas para que las invierta en el pueblo de Jabalquinto. Si este deseo no es realizable, dejamos en sus manos el destino que haya que darles para aliviar tan dolorosas tragedias”.


“He asistido al nacimiento de un Patronato de viviendas en Jabalquinto. El plan es construir doscientas. Comenzaremos inmediatamente por edificar un bloque de cincuenta. Ya tenemos los terrenos. El propietario de los solares que hemos elegido nos da toda clase de facilidades. Total, que van a edificarse por ahora unas cincuenta viviendas. Por firmas que garantizan una operación bancaria y las 30.000 que concede el Estado.


Panorámica de las primeras viviendas construidas

Aquí nos sale cada vivienda por 40.000 pesetas. Como cada una está subvencionada con 30.000, faltan 10.000, que aportarán las cuotas o los donativos. Los propietarios aportan su dinero. Y los obreros contribuirán con jornales.

“Un día, todos los jornaleros de Jabalquinto saldrán a trabajar, como todos los días. Pero aquella noche, cuando regresen, rotos y cansados – exactamente como todas las noches a su regreso -, entregarán el dinero ganado para las viviendas de los pobres”.


Los ministros examinan en el Ayuntamiento los planos de 103 viviendas


El Patronato está naciendo y ya habla. Exactamente como un niño. ¡Qué precioso niño éste que ahora nace en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Jabalquinto¡

Aportaciones económicas venidas de toda España, unidas a subvenciones oficiales y abundante mano de obra gratuita que hicieron posible el nacimiento de un barrio: Los Belenes, entregado de forma oficial a los propietarios por parte de los Ministros de Hacienda y Obras Públicas, Señores de Gómez de Llano y Conde de Vallellano.


Los Ministros entregando los títulos de los beneficiarios de viviendas tipo Belén

Olayo Alguacil González.

MONUMENTO AL PADRE MARCILLA


MONUMENTO AL PADRE MARCILLA.



Tras la narración de la breve historia del nacimiento del barrio Belén, nos disponemos a realizar un recorrido pausado por sus rincones más representativos.


Vista del Parque y calle prolongación

Lo iniciamos por la estación de autobuses, símbolo de modernidad y grandes transformaciones de esta localidad en los últimos años. Llegamos al Parque de la libertad, construido en el año 1988, amplio, lleno de césped y arbolado con innumerables bancos y dos fuentes que nos invitan al descanso. Observamos su prolongación a través de una calle en cuya entrada se sitúa un monumento conmemorativo que nos recuerda a D. José Marcilla Hernández que desarrolló, como párroco, una intensa labor pastoral en esta localidad a mediados del siglo pasado.


Monumento alzado al inicio del paseo que lleva su nombre

Personaje ilustre, al que Antonio García Sanz le dedicó un amplio, detallado, hermoso y literario artículo en la revista: “Andar, andar,…”; cuyo texto íntegro lo pueden encontrar en el Número 10 de la publicación del IES “Mateo Francisco de Rivas” de Jabalquinto y en su página web.

Así nos narraba Antonio García Sanz, la biografía hasta que fuese ordenado sacerdote:

“Era José hijo de una familia acomodada que habían educado a sus hijos en el amor a Dios y al prójimo. Fue su padre, D. Manuel y su madre Dª Sagrario; el uno de Navarra y la otra de Burgos. Nació el 28 de noviembre de 1913 en Madrid. Habiendo conseguido, D. Manuel, cátedra de Escuelas Industriales, fue trasladado a Linares donde ocupó plaza en la Escuela de Peritos de la vecina ciudad. De niño jugaba con sus hermanos: Manuel, Julia y Purificación y con los demás niños de la vecindad, distinguiéndose por su bondad y gran corazón. Cuando ejecutaba una travesura, acogía el castigo de sus progenitores con alegría, con lo cual, la situación volvía pronto a la más absoluta normalidad.

Estudió bachiller en Linares, obteniendo brillantes calificaciones, e hizo carrera de peritaje en Madrid cursando posteriormente estudios superiores de arquitectura. Consiguió algún dinero pero no era feliz. Realizó el servicio militar en “Transmisiones” (Madrid). Allí fue donde escuchó la llamada de Dios, ingresando en el seminario de Comillas en 1935, tenía entonces 22 años.

Durante la Guerra Civil Española el seminario permaneció cerrado, retomando la carrera eclesiástica una vez terminada la contienda nacional en 1939.

Fue ordenado presbítero el día 23 de julio de 1947 a la edad de 34 años. Celebró su primera eucaristía en la parroquia de San Francisco de Linares, el diecisiete de agosto del mismo año, diez días antes de la mortal cogida del diestro Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” en el coso de Santa Margarita de dicha ciudad”.

De Arjonilla se trasladó a Jabalquinto. Esta es la descripción que Antonio García Sanz hace de su llegada a esta localidad:
“El Camión Bedford, aparcó en la plaza del pueblo quedando al instante rodeado por decenas de vecinos. D. José acababa de llegar a su nuevo destino. Arjonilleros y Jabalquinteños, enarbolando la misma bandera, procesionaron hasta el templo, arropando a D. José, que saludaba con manos y cabeza a cuantos a su paso se asomaban a la puerta de su casa. Recibidos por D. Fernando, su predecesor, caminaron sigilosamente hacia el sagrario donde se postraron y rezaron un buen rato. Era el día 3 de julio de 1949. Sin saberlo, sólo tendría cuatro años para depositar su semilla apostólica en Jabalquinto.

Apenas llegado a su destino, caminaba un día por la “Calle Llana”, entonces “Calvo Sotelo”, escoltado por un par de feligreses. Había iniciado una obra en la parroquia y no tenía más dinero que el del “cepillo” del domingo anterior ; se acercó un hombre elegantemente vestido y metiendo la mano en el bolsillo interior de su gabardina sacó un sobre de color caña.

- ¿Es usted D. José?.
- Para servirle, señor.
- Tenga, un donativo para la obra.
- Que Dios se lo pague buen hombre.

Aligerando el paso torcieron la calle y llegando a la casa del albañil pagó lo que se debía hasta entonces.
- ¿Sabéis una cosa?, dijo al dar la espalda a la puerta.
- ¿Qué D. José?, preguntaron los acompañantes.
- Pues, que Dios tiene más dinero que un torero.”



D. José Marcilla Hernández, cura párroco, rodeado de trabajadores y monaguillos en la finca de Torrubia. Año 1951.

Sacerdote, bueno, enérgico, trabajador y muy querido por todos, tal y como se desprende de los siguientes versos, sacados del artículo de Antonio García:

Ya hemos venido
Un poco cansados
Y con don José
Que bien lo hemos pasado.

Mucho hemos reído
Mucho hemos jugado
Y a Jabalquinto
Por fin hemos llegado.

Que viva la palma
Que viva el romero
Que viva Don José
Y los misioneros.

Si los misioneros
No hubieran venido
Jabalquinto entero
Se hubiera perdido.

Olayo Alguacil González.

IES. MATEO FRANCISCO DE RIVAS


 IES. MATEO FRANCISCO DE RIVAS.





Centro de Enseñanza Secundaria que luce en su fachada un logotipo diseñado por el Orientador D. Miguel Ángel Gómez Arqués que presta sus servicios en este Centro y cuyo proceso, fases de realización y significado final nos lo explica el autor en su artículo: “Una imagen vale más de 2.338 palabras”; cuyo texto íntegro lo pueden leer en el Nº 10 de la revista: “Andar, andar,…” y el página Web del Instituto.

Efectivamente muchas palabras, 2.338, son las empleadas en el desarrollo del artículo mencionado y que finaliza con la explicación del que luce en la fachada.

Tras la visita al Parque y su prolongación por la calle en la que se alza el monumento al sacerdote D. José Marcilla Hernández, avanzamos por la calle Mateo Ruiz que lleva el nombre de quien donó los terrenos para la construcción de las viviendas que sacarían a muchas familias de las cuevas. Observando las diferentes tipologías de viviendas construidas, llegamos a la cooperativa de aceite “Santa Lucia” donde giramos a la izquierda, dejando atrás el campo de fútbol, y continuamos varios bloques de viviendas unifamiliares hasta llegar a la Calle Ciudad de Jaén en la que se encuentra el Instituto de Enseñanza Secundaria que toma el nombre de otro jabalquinteño ilustre: “Mateo Francisco de Rivas”. Centro educativo que constituye un manantial inagotable de estudios de la localidad y actividades culturales.


Calle Ciudad de Jaén y Fachada Instituto

Centro de Enseñanza Secundaria que luce en su fachada un logotipo diseñado por el Orientador D. Miguel Ángel Gómez Arqués que presta sus servicios en este Centro y cuyo proceso, fases de realización y significado final nos lo explica el autor en su artículo: “Una imagen vale más de 2.338 palabras”; cuyo texto íntegro lo pueden leer en el Nº 10 de la revista: “Andar, andar,…” y el página Web del Instituto.

Efectivamente muchas palabras, 2.338, son las empleadas en el desarrollo del artículo mencionado y que finaliza con la explicación del que luce en la fachada



“Como podemos observar, consiste en un trazo de pluma o pincel con el que se escribe el nombre del Instituto; a su vez, los caracteres van formando la silueta de Jabalquinto; finalmente, queda rematado con las siglas “IES” y el apellido del autor que da nombre al Centro.

Nuestro Instituto queda identificado perfectamente a través de su nombre acompañado de las siglas “IES”, Instituto de Educación Secundaria.

La educación, la cultura del Centro y sus finalidades quedan representadas a través del trazo, simbolizando a la escritura y a la lectura, base del proceso de enseñanza y aprendizaje de todas y cada una de las materias que se imparten. La idea vuelve a estar presente en el extremo de la “d” mediante un libro abierto. Además, la tipografía utilizada es sencilla y clara, tal y como un profesor/a escribe en la pizarra de su aula.

Por tanto, es una escritura a mano alzada, libre, imperfecta y original, que deja claro el material humano del que presume nuestro Instituto. No estamos ante una empresa industrial que comercia con objetos inertes, sino en un Centro educativo que, no sólo pretende transmitir un número de conocimientos y contenidos de materias sin cordura, sino de formar a nuestro alumnado en valores humanos y aprendizajes para la vida.

El diseño es actual, moderno y dinámico, fiel reflejo de la vida en nuestro Centro, aderezado por las nuevas tecnologías, las cuantiosas actividades organizadas y los numerosos proyectos educativos que se desarrollan.

Por otra parte, el entorno del Instituto está interpretado a través del contorno de su pueblo, se puede ver la silueta inconfundible de Jabalquinto observada desde la distancia, emergiendo del monte donde descansan las edificaciones y calles del municipio. Se puede distinguir la iglesia (la M), el depósito de agua (la F) y demás construcciones a través de las letras. Y como no podía ser de otra manera, se ha representado una aceituna (la O), como símbolo del desarrollo económico y del paisaje natural de la zona.

Los colores utilizados para el logotipo recuerdan al paisaje del territorio, el verde en “Mateo Francisco”: las hojas y el valle, el marrón en “IES” y “de Rivas”: los troncos y la tierra, y un fondo blanco de las paredes de las casas. Además, se ha utilizado el mismo verde que la Junta de Andalucía establece para su imagen corporativa oficial.

Para finalizar, aunque parezca lo contrario, toda imagen y diseño no son perfectos ni perpetuos, ni eternos, el poder de una marca está en su adaptabilidad a los tiempos y las situaciones. Por ello, y de la misma manera que ponemos las esperanzas en la mejoría de nuestro alumnado como estudiantes y personas, desde aquí se anima a modificar y adaptar esta imagen en un futuro a nuevas etapas del Instituto”.
Otro rótulo que luce la fachada es el nombre oficial del Centro en el que, como es natural, se estampa el nombre del ilustre jabalquinteño del que recibe su nombre este Centro. De Mateo Francisco de Rivas, natural de Jabalquinto y autor de la obra: “Memoría histórica sobre la villa de Jabalquinto”, escrita hacía el año 1799, cuando contaba 32 años, y corregida en el año 1816, a los 51 años de edad., Pedro A. Porras Arboledas en su libro: “HISTORIA DEL SEÑORIO Y VILLA DE JABALQUINTO”, habla en los siguientes términos:


Página interior manuscrita

“Según consta en la partida de bautismo fue cristianado en la iglesia parroquial de Jabalquinto el día uno de febrero de 1765 con el nombre de Matheo Francisco Miguel María del Campo, nacido el 30 de enero. Hijo de Francisco de Rivas y de María Soriano, naturales y vecinos de Jabalquinto. Abuelos paternos Francisco de Rivas, natural y vecino de Jabalquinto, y María Martos, natural de Mengíbar y vecina de Jabalquinto. Abuelos maternos Mateo Soriano y Francisca García, naturales y vecinos de Jabalquinto… La principal virtualidad de esta obra no se halla en su contenido como en el hecho de que el Archivo Municipal, que tanto manejó el propio Rivas, se perdió en nuestra última guerra civil,… Es en esta destrucción la que da su verdadera dimensión a aquella obrita. Desconozco la finalidad exacta por la que el autor redactó la obra, pero parece que tuvo un fin escolar, ya que abundan citas superfluas, referentes sobretodo a asuntos eclesiásticos y a antecedentes históricos”.

“Aunque desconozco el motivo por el que Rivas escribió esta Memoria Histórica, sí sabemos el rendimiento que de la misma obtuvo prácticamente de modo inmediato, aún sin haberla publicado. Efectivamente, el 5 de enero de 1798 la Real Academia de la Historia, en junta ordinaria y a INSTANCIAS DEL PETICIONARIO ACORDÓ ADMITIRLE COMO INDIVIDUO CORRESPONDIENTE, EN ATENCIÓN AL VALOR DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE JABALQUINTO, que Rivas había presentado a la consideración de la Academia. Así mismo, el primero de marzo del mismo año fue elegido como socio numerario en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Jaén”.

Página interior

“No hemos encontrado más referencia a este personaje en los archivos del pueblo, de lo que se deduce que ni casó – si es que lo hizo – ni murió en Jabalquinto, si bien sabemos que redactó el trabajo en el pueblo,… puede asegurarse que vivió y estudió en Sevilla y Madrid, donde tal vez cursó estudios de Derecho; sin duda pudo hacer esto gracias a que pertenecía a familia adinerada y con pretensiones de hidalguía”.

En el fascículo “Pueblos y Ciudades” editado por el Diario JAÉN, dedicado a Jabalquinto, se hace la siguiente referencia a la obra:
“Contiene noticias curiosas, particularmente en la parte estadística. Rica en literatura descriptiva que abarca aspectos tan variados como pueden ser los rituales de purificación de mujeres tras el parto, o la costumbre de tocar las campanas para ahuyentar las tormentas”.


Plano de Jabalquinto dibujado por Mateo Francisco de Rivas

Obra manuscrita de 162 páginas que se encuentra en la Real Academia de la Historia y que Pedro A, Porras Arboledas nos ha acercado incluyendo su contenido íntegro con la publicación de la obra a la que hemos hecho referencia en el año 1993

Con la profundización en el significado de los dos rótulos que aparecen en la fachada del Instituto vamos a dar por finalizado el paseo por esta localidad esta semana para continuar en la próxima entrega adentrándonos en este edificio y conocer el trabajo desarrollado que justifica la expresión de que: “HEMOS RECOGIDO LA ANTORCHA DE MATEO FRANCISCO DE RIVAS; PARA CONTINUAR CON EL ESTUDIO Y DIFUSIÓN DE LA CULTURA LOCAL”.


Vista parcial planta baja
Olayo Alguacil González.

EL INSTITUTO PROTAGONISTA DE UNA INTENSA ACTIVIDAD CULTURAL


EL INSTITUTO PROTAGONISTA DE UNA INTENSA ACTIVIDAD CULTURAL.



Logotipo y nombre, que lucen en la fachada, ya explicados en la entrega anterior, que nos anuncian la intensa actividad cultural que se viene desarrollando en el interior de este Centro de enseñanza en el que nos adentramos.

Pasamos al interior. Lo primero que encontramos es un mural gigante que nos informa del tipo de actividad que se está desarrollando en ese momento a nivel colectivo en el Centro: Constitución, Navidad, Paz, Andalucía, Mujer trabajadora, Día del Libro, Contra violencia de género,…


Algunos de los murales que han pasado por este lugar

Espacio utilizado para el acto colectivo de cada acontecimiento, tomando como decorado de fondo el mural de cada momento. Últimamente, aprovechando la instalación de megafonía e hilo musical, también para el desarrollo de una actividad a nivel de clase que sigue el resto del alumnado desde su aula habitual.


Algunas de las actividades colectivas realizadas en este espacio


Espacio que se prolonga a ambos lados a través de un largo pasillo por el que “brotan” infinidad de muestras como testigos de la intensa actividad y preocupación por la cultura local. Columnas con manos de colores trasmitiendo mensajes a favor de la igualdad y solidaridad, paneles con trabajos realizados en el aula, fotos que recogen paisajes y escenas de hace más de cincuenta años, multitud de oficios tradicionales, actividades reseñables llevadas a cabo por el profesorado y alumnado, … constituyen un auténtico recital visual que podremos contemplar nada mas entrando al Centro.



Vista parcial del pasillo, planta baja.

Planta baja en la que se ubican las aulas específicas: Plástica, Laboratorio, Biblioteca y Taller Tecnología. Taller que en numerables ocasiones utilizamos como salón de actos cuando la gran afluencia de público así lo aconseja.


Aula de Tecnología en Actos de “Puertas Abiertas” para toda la Comunidad

Otro lugar de encuentro y de difusión cultural es, la Biblioteca en la que desde hace años se realizan multitud de actividades, tendentes al fomento de la lectura.


Biblioteca

Gusto por la lectura que se hace extensible a las familias, tal y como se refleja en el folleto elaborado para una conmemoración del “Día del Libro”, en cuyo interior se daban algunos consejos para fomentarla en casa.


Portada folleto y cartel motivador de la Biblioteca

Con el logotipo de la Biblioteca, resultante de un concurso en el que resultó ganador, Antonio Jesús Arboledas Ureña y algunas imágenes del día de su inauguración, damos por finalizada esta primera incursión en el interior del Instituto. Concretamente por su planta baja, para continuar en la próxima ocasión con una pincelada por las principales actividades relacionadas con el estudio de la localidad, como portadores de la antorcha emprendida por Mateo Francisco de Rivas.


Logotipo Biblioteca

Vistas parciales de esta dependencia

Olayo Alguacil González.